A lo largo de seis semanas el grupo de investigadores a bordo del RRS James Cook, observaron y capturaron numerosos criaturas, de las que creen que algunas de ellas, los gusanos Enteropneust del que se descubrieron tres especies, pueden estar cerca del eslabón perdido evolutivo entre los animales vertebrados e invertebrados.
Durante más de trescientas horas de buceo, con la ayuda de Isis, un vehículo por control remoto, capaz de recorrer profundidades de entre 700 metros hasta en 3.600 m., los investigadores exploraron llanuras, acantilados y laderas de la gran cordillera divide el océano Atlántico en dos mitades, al este y el oeste. Lo que más llamó la atención de estos científicos es la gran diversidad que existía en cuanto a especies a ambos lados de la misma, separados solo por unas decenas de kilómetros. Y especies que en otras zonas se tienen como raras, en esta zona se encontraban de manera abundante, con comportamientos poco habituales, y que además hasta el último momento la expedición seguía encontrando nuevas especies.
Los científicos estaban completando la última etapa de MAR-ECO, un programa internacional de investigación que se viene llevando a cabo desde el año 2007, que incluye a científicos de dieciséis naciones, y que forma parte del Censo de Vida Marina- el cual trata mejorar nuestra comprensión acerca de la incidencia, distribución y ecología de los animales a lo largo de la cordillera del Atlántico medio entre Islandia y las Azores.


