En mayo de 2003 fue lanzada, por la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón, la sonda Hayabusa con el objetivo de investigar diversas tecnologías de ingeniería, diseñadas para la recogida de muestras planetarias y traerlas a la Tierra con el fin de estudiarlas, además los científicos esperaban obtener importante información para el desarrollo de la propulsión eléctrica y la navegación autónoma.
La Hayabusa de 510 kilos de peso, realizó observaciones científicas durante dos meses, sobre la composición mineral, altitud y reflejo de la luz solar en el asteroide Itokawa, hasta que en noviembre de 2005 se posó sobre él, en cuya superficie permaneció una media hora, tiempo en que recogió las muestras.
En enero de 2007, la misión Hayabusa emprendió su regreso a la Tierra que se vio demorado por una serie de problemas técnicos que se han ido solventando, y fue ayer 13 de junio, siete años después de su partida y con más de cuatro millones de kilómetros recorridos, cuando la capsula de 17 kilos de peso, entró en la atmosfera después de desprenderse de la sonda Hayabusa, a una velocidad de 12.000 metros por segundo, impactando en el desierto australiano de Woomera, desde donde después de de seguir los protocolos de seguridad y esterilización será transportada hasta el centro de desarrollo experimental de cohetes y satélites en Sagamihara, a las afueras de Tokio, donde un equipo internacional de científicos la analizarán. Esta es la primera vez que se intentan traer muestras de un asteroide a la Tierra.







